1 ene 2011

Año Nuevo

En el momento en que mi amigo me llamó para invitarme a pasar Año Nuevo en su casa de Chascomús, el destino de un chivito en un corral tucumano quedó sellado*.

Luego de una (espero) humanitaria faena, el caprino fue pelado, limpiado, abierto en canal, freezado, envuelto en plástico y enviado por encomienda nocturna Tucumakstán - Lomas de Zamora (para eludir esos molestos controles de Gendarmería).

Llevado en auto hasta las tierras donde se come, se cura y se educa con la Democracia. Descongelado naturalmente, adobado y a la parrilla. Con algunos chorizos extra, cenamos ocho y sobró. Un puema, vea usté. Todo regado con un maravilloso Cabernet Franc rosado que me traje de Uruguay.

Llegada la medianoche, fuegos de artificio en el cielo de la laguna. Brindis y un "budín hamburgués" que sólo se consigue por encargo a un panadero de Coronel Brandsen, previo sacrificio de un primogénito (o dos). No se puede creer lo rico que estaba. Mi mano tiembla y el teclado se me cubre de baba al recordarlo.

Al día siguiente, pileta, caminata para acomodar las piezas del Tetris gástrico y hacer lugar para el almuerzo (empanadas, hamburguesas, restos del chivito). Siesta, más pileta, mate con otra vuelta del budín, más amigos se suman...

Espectacular. Y ustedes, como la pasaron ?

NOTA : Se preguntarán donde está la evidencia fotográfica del chivito y del budín. Lamento desilusionarlos pero tuve un problema con la batería de la nueva cámara y no tuve forma de recargarla, me perdí de sacar los fuegos artificiales, lo que me mufó bastante. Pero ya le agarraré la mano.

* Con mis disculpas a Anthony Bourdain a quien le robé este inicio.

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